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América Latina enfrenta una creciente crisis hídrica pese a concentrar gran parte del agua dulce del planeta

América Latina posee algunas de las mayores reservas de agua dulce del mundo, gracias a ecosistemas estratégicos como la Amazonía, el Acuífero Guaraní y las grandes cuencas andinas. Sin embargo, expertos advierten que esta riqueza hídrica está bajo una presión cada vez más severa debido al cambio climático, la deforestación, la contaminación y la sobreexplotación de los recursos naturales.

Según especialistas consultados por Bloomberg Línea, la región enfrenta un escenario crítico marcado por sequías más intensas, lluvias extremas y el retroceso acelerado de glaciares, fenómenos que están alterando los ciclos naturales del agua y afectando la seguridad hídrica de millones de personas.

“La crisis climática ya está alterando los ciclos de lluvia, profundizando sequías y acelerando el retroceso de glaciares”, afirmó Agostina Rossi Serra, integrante de Greenpeace.

Brasil lidera la región en disponibilidad de agua dulce gracias a la cuenca amazónica, mientras que Colombia destaca por su enorme oferta hídrica derivada de sus ecosistemas andinos y amazónicos. Además, el Acuífero Guaraní —compartido entre Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay— es considerado uno de los mayores reservorios subterráneos de agua del planeta.

No obstante, expertos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) alertan que la abundancia de agua no garantiza su disponibilidad futura. Mariana Zareth Nava López, líder de la Iniciativa de Reservas de Agua para América Latina y el Caribe de WWF, explicó que muchos ecosistemas están sometidos a una fuerte presión ambiental y requieren acciones urgentes de conservación y restauración.

Entre las principales amenazas figuran la expansión agrícola, la minería, la contaminación por agroquímicos y aguas residuales, así como la extracción excesiva de aguas subterráneas. A esto se suma una débil gobernanza hídrica en varios países de la región.

WWF advirtió que regiones como el norte de México, el noreste de Brasil, la costa pacífica de Perú y Chile, además de varias islas del Caribe, ya enfrentan altos niveles de estrés hídrico y variabilidad climática.

La crisis también impacta al sector energético. De acuerdo con la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), cerca del 43,9% de la generación eléctrica regional depende de la hidroelectricidad, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos como El Niño y La Niña.

Especialistas sostienen que la pérdida de recursos hídricos podría provocar encarecimiento de la electricidad, inseguridad energética y retrasos en las metas de descarbonización.

A nivel global, el Banco Mundial estima que 4.000 millones de personas sufren escasez de agua y que más de 2.100 millones carecen de acceso seguro a agua potable. Además, la ONU alertó que la crisis hídrica afecta de manera desproporcionada a las mujeres, especialmente en América Latina, donde muchas tareas domésticas y de cuidado relacionadas con el agua recaen sobre ellas.

Frente a este panorama, organizaciones ambientales y expertos proponen acelerar la protección de cuencas, impulsar energías renovables menos dependientes del agua y fortalecer mecanismos de conservación como las Reservas de Agua, una estrategia ya aplicada en México y recientemente implementada en Chile.

“Sin agua, no hay desarrollo posible”, concluyó Rossi Serra, de Greenpeace.

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