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Internacionales

25 años después del 11-S: las heridas que el tiempo no pudo borrar y los 27 dominicanos que nunca regresaron

Este viernes, Estados Unidos vuelve a detener el reloj de la memoria. Han pasado 25 años desde el 11 de septiembre de 2001, pero para miles de familias aquella mañana todavía parece cercana: cuatro aviones secuestrados, dos Torres Gemelas convertidas en un infierno, el Pentágono bajo ataque y un cuarto avión que terminó estrellándose en Pensilvania.

Aquel día murieron 2,977 personas, sin contar a los 19 terroristas que participaron en los secuestros. Un cuarto de siglo después, el país vuelve a pronunciar sus nombres bajo una consigna que se convirtió en una promesa nacional: “Never Forget”, nunca olvidar.

En Nueva York, la ceremonia del 25 aniversario se realiza este viernes en la plaza del National September 11 Memorial & Museum. Los familiares de las víctimas leen los nombres de quienes murieron en los ataques de 2001 y en el atentado contra el World Trade Center de 1993. El programa comienza a las 8:40 de la mañana, y será transmitido en directo.

Este año, sin embargo, hay un elemento nuevo en el ritual. Por primera vez serán siete los momentos de silencio. Los seis tradicionales recuerdan los impactos contra las torres, sus derrumbes, el ataque contra el Pentágono y la caída del vuelo 93. El séptimo está dedicado a quienes murieron posteriormente por enfermedades y lesiones relacionadas con la exposición sufrida después de los atentados.

Porque el 11-S no terminó cuando cayó la última columna de acero. Después de los atentados comenzó otra batalla, silenciosa y prolongada, protagonizada por bomberos, policías, paramédicos, trabajadores de rescate, voluntarios y residentes expuestos durante meses a polvo y sustancias tóxicas. Muchos enfermaron y otros murieron años después.

Una tragedia que también tiene acento dominicano

Entre los miles de nombres que vuelven a escucharse en Nueva York hay apellidos que conectan aquella tragedia directamente con República Dominicana.

Los registros oficiales de Nueva York identifican 27 dominicanos entre las víctimas, siete mujeres y 20 hombres. Un informe del Departamento de Salud de la ciudad elaborado tras los atentados también documentó a decenas de víctimas nacidas en República Dominicana.

Pero detrás de esa cifra hay historias, familias y vidas que quedaron congeladas aquella mañana.

Uno de los lugares donde más fuerte se sintió la presencia dominicana fue Windows on the World, el restaurante que funcionaba en los pisos superiores de la Torre Norte. De los 27 dominicanos oficialmente identificados, 14 trabajaban allí: diez camareros, dos cocineros y dos asistentes de cocina. Reportes de la época señalaban que alrededor de un centenar de dominicanos empleados en el establecimiento se habían presentado a trabajar aquel día.

Entre los nombres inscritos en el memorial está Yamel Josefina Meriño, de 24 años. No estaba allí como empleada del restaurante ni como visitante. Era técnica de emergencias médicas y acudió para ayudar a quienes intentaban escapar del desastre. Murió mientras prestaba asistencia cerca de la Torre Sur. Su nombre permanece grabado en el memorial de Nueva York.

También están Pedro Francisco Checo, empleado de Fiduciary Trust; Francisco Eligio Bourdier, agente de seguridad; Gregorio Manuel Chávez, camarero de Windows on the World; Sandra Álvarez, secretaria; Victoria Álvarez-Birto y Marlyn del Carmen García, empleadas de Marsh & McLennan, y Joanna Vidal, quien se encontraba en el complejo por motivos laborales.

Son nombres distintos, ocupaciones distintas y vidas distintas, pero todos quedaron unidos por una misma mañana.

Las 8:46 que cambiaron el mundo

A las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó la Torre Norte. Minutos después, a las 9:03, el vuelo 175 golpeó la Torre Sur.

En televisión, millones de personas observaban lo que parecía imposible. Primero una columna de humo. Después otra aeronave atravesando el cielo de Nueva York. Luego las torres ardiendo.

A las 9:37, otro avión impactó el Pentágono. A las 9:59 cayó la Torre Sur. A las 10:03, el vuelo 93 de United Airlines se estrelló en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave. A las 10:28 se desplomó la Torre Norte.

En cuestión de horas, Estados Unidos había cambiado para siempre.

La tragedia modificó los controles aeroportuarios, las políticas de seguridad, la lucha contra el terrorismo, las relaciones internacionales y la vida cotidiana de millones de personas. Pero también dejó una generación marcada por imágenes que todavía forman parte de la memoria colectiva.

Un cuarto de siglo después

Hoy, 25 años después, una generación completa ha nacido sin haber visto las Torres Gemelas de pie. El propio Memorial del 11-S calcula que unos 100 millones de estadounidenses son demasiado jóvenes para recordar personalmente aquel día. Por eso, la conmemoración de 2026 no solo busca recordar a quienes murieron, sino transmitir a quienes nacieron después lo ocurrido y sus consecuencias.

La Casa Blanca también declaró el 11 de septiembre de 2026 como Patriot Day y ordenó que las banderas ondeen a media asta en honor a las 2,977 víctimas.

Y mientras Nueva York vuelve a escuchar cada nombre, en República Dominicana también habrá familias para las que el 11 de septiembre nunca será simplemente una fecha histórica.

Serán 27 nombres —los oficialmente identificados— que representan a hombres y mujeres que salieron aquella mañana a trabajar, atender una emergencia, cumplir una jornada o simplemente estar donde acostumbraban estar.

Veinticinco años después, las Torres Gemelas ya no están. El paisaje de Nueva York cambió. La seguridad del mundo cambió. Una generación entera cambió. Pero los nombres permanecen.

Y entre ellos, también están los nombres de dominicanos.

Porque para sus familias, para Nueva York y para quienes sobrevivieron aquella mañana, el 11 de septiembre no pertenece solamente a la historia: pertenece a la memoria.

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