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PNUD resalta logros democráticos alcanzados por el país, con reducción de la pobreza y la desigualdad; advierte sobre desafíos en el futuro

Santo Domingo, RD.-. República Dominicana ha logrado avances significativos en las últimas décadas en la reducción de la pobreza y la desigualdad, además que en su sistema democrático.
Así lo resalta la representante del Programa Nacional de las Naciones Unidas (PNUD), Ana María Díaz, en un trabajo titulado “República Dominicana: avances democráticos, desafíos pendientes y el valor de dialogar sobre el futuro”.
En el escrito, refiere que diversos indicadores internacionales muestran mejoras en ámbitos relacionados con la gobernanza, la capacidad institucional y las libertades fundamentales, así como en la libertad de expresión (IDEA Internacional e Índice Chapultepec), elementos esenciales para la consolidación democrática.
Sin embargo, Díaz admite que ningún sistema democrático está exento de desafíos.
Explica que en el “Informe Regional Democracias Bajo Presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe» se advierte que en toda la región persisten brechas importantes en temas estructurales como la vulnerabilidad, la pobreza, la desafección ciudadana, el clientelismo político, la representación política de las mujeres.
Muchos de esos problemas, agrega la representante, se reflejan en República Dominicana.
El lanzamiento de ese informe se hizo en el país con la participación del presidente Luis Abinader, y la directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, junto a representantes de distintos sectores de la sociedad para reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la democracia en la región.
“Más allá de los hallazgos del informe, un hecho significativo fue la disposición del presidente de la República a participar en un diálogo abierto sobre las fortalezas y retos de la democracia dominicana”, precisó Díaz.
Expresó que, en tiempos en los que el debate público en muchos países suele verse atrapado por la confrontación y las posiciones irreconciliables, la voluntad del jefe del Estado y de otros sectores a detenerse a escuchar, intercambiar ideas y examinar críticamente el estado de las instituciones constituye, en sí misma, una expresión de madurez democrática.
“Que el jefe de Estado dominicano participe en una conversación pública sobre gobernanza, inclusión, representación política y desarrollo humano envía una señal poderosa: la democracia no debe darse por sentada, sino revisarse y renovarse constantemente”, dijo.
En su trabajo, Díaz indicó que, si bien las elecciones libres son un pilar fundamental de la democracia, esta también se construye y fortalece a partir de su vínculo con el Estado y el desarrollo humano.
“Estos tres elementos conforman un triángulo interdependiente: una democracia capaz de representar a la ciudadanía y procesar los conflictos requiere de un Estado con capacidad para hacer cumplir la ley, implementar decisiones y limitar la captura de sus instituciones en todo el territorio”, afirmó.
Explicó que un Estado efectivo debe traducirse en desarrollo humano para las personas a través de resultados tangibles y resilientes que amplíen las oportunidades y el bienestar de las personas.
“República Dominicana tiene razones para sentirse orgullosa de los avances alcanzados. Pero el verdadero valor de esos logros radica en comprender que la democracia es una obra en permanente construcción”, sostuvo Díaz.
Refirió que la apertura al diálogo, el reconocimiento de los desafíos y la búsqueda de consensos alrededor de una visión país compartido son, quizás, “los mejores indicadores de una democracia que no solo resiste las presiones de nuestro tiempo, sino que aspira a fortalecerse para responder mejor a las expectativas de su ciudadanía”.