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Daniel Sánchez plantea cambiar el rumbo de la educación dominicana tras años de inversión del 4 %

El periodista y presidente del Partido Nacional Duartiano (PND), Daniel Sánchez, consideró necesario cambiar el rumbo de la educación dominicana, al advertir que, pese a más de una década de asignación ininterrumpida del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB), el país todavía no logra convertir esa inversión en resultados académicos satisfactorios.
Sánchez sostuvo que el principal problema del sistema educativo no es la falta de recursos, sino la permanencia de un modelo pedagógico que, a su juicio, responde a esquemas del siglo XIX y prioriza la repetición mecánica, sin adaptarse a las exigencias del siglo XXI ni a los cambios provocados por la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías.
Según sus datos, entre 2013 y 2020 se destinaron alrededor de US$25,000 millones a la educación, mientras que las administraciones posteriores habrían sumado más de US$15,000 millones, elevando la inversión histórica acumulada a más de US$40,000 millones. Sin embargo, señaló que cerca del 92 % del presupuesto se concentra en gasto corriente, principalmente remuneraciones y programas de apoyo, mientras apenas un 8 % corresponde a inversión de capital para infraestructura y laboratorios.
El dirigente político también cuestionó la gestión de los recursos y aseguró que el Ministerio de Educación mantiene una deuda superior a RD$4,000 millones con ingenieros contratistas por obras escolares ejecutadas. Además, afirmó que persiste un déficit de más de 28,000 aulas, situación que atribuyó a trabas burocráticas, limitaciones gerenciales y problemas en la ejecución de los proyectos.
Sánchez sostuvo que estas dificultades tienen un reflejo directo en el desempeño de los estudiantes dominicanos, quienes, según las mediciones internacionales PISA, permanecen entre los últimos lugares de América en ciencias, matemáticas y lectoescritura. Agregó que las dificultades comienzan desde los primeros niveles de enseñanza, donde las evaluaciones de tercero y sexto de primaria muestran escasos avances y, en algunos casos, retrocesos, una situación que se habría agravado tras las consecuencias educativas y económicas de la pandemia de COVID-19.