{"id":2238,"date":"2026-01-15T13:25:20","date_gmt":"2026-01-15T13:25:20","guid":{"rendered":"https:\/\/7dias.com.do\/?p=506941"},"modified":"2026-01-15T13:25:20","modified_gmt":"2026-01-15T13:25:20","slug":"las-senales-de-la-transicion-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/opinionvertical.com\/?p=2238","title":{"rendered":"Las se\u00f1ales de la transici\u00f3n venezolana"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<br \/>Por: Raniero Cassoni<br \/>Las transiciones pol\u00edticas no se definen por declaraciones formales ni por hitos simb\u00f3licos, requiere de un proceso sist\u00e9mico que produzca los cambios de la estructura real del poder. Estos procesos rara vez son lineales; se expresan mediante tensiones internas, reacomodos forzados y disputas abiertas o soterradas entre actores que buscan preservar posiciones, reducir riesgos o reconfigurar su supervivencia pol\u00edtica. Es importante comprender las se\u00f1ales que indican el camino que tomar\u00e1 el proceso.<\/p>\n<p>En semanas recientes, distintas voces han coincidido en describir el proceso venezolano como una transici\u00f3n por etapas. El planteamiento expuesto p\u00fablicamente sobre una transici\u00f3n estructurada en etapas coincide con la lectura formulada por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lo que sugiere la existencia de un marco interpretativo compartido entre actores internos y externos. Esta convergencia no implica coordinaci\u00f3n autom\u00e1tica, pero s\u00ed una comprensi\u00f3n com\u00fan de que el retorno al orden democr\u00e1tico no ser\u00e1 inmediato ni espont\u00e1neo, sino el resultado de un proceso condicionado.<br \/>El problema central no es determinar si Venezuela atraviesa una transici\u00f3n, sino evaluar si los actores pol\u00edticos y sociales est\u00e1n en capacidad de interpretar correctamente sus se\u00f1ales. La experiencia reciente demuestra que errores de lecturas, de confundir gestos t\u00e1cticos con transformaciones estructurales o estabilidad aparente con gobernabilidad, han prolongado el estancamiento y profundizado el desgaste institucional.<\/p>\n<p>Reconfiguraci\u00f3n interna del poder<br \/>&nbsp;<br \/>Toda transici\u00f3n se inicia con una reconfiguraci\u00f3n del poder real. Esta fase no est\u00e1 orientada a la apertura pol\u00edtica, sino al ajuste interno del bloque dominante. En el caso venezolano, se manifiesta como una disputa dentro del chavismo por el control del aparato coercitivo del Estado tras la captura de Nicol\u00e1s Maduro.<\/p>\n<p>Los episodios recientes, como el caso no esclarecido de sobrevuelo de drones sobre el Palacio de Miraflores, que activo las bater\u00edas antia\u00e9reas y las demostraciones p\u00fablicas de fuerza por parte de Diosdado Cabello, constituyen indicadores de fragmentaci\u00f3n en la cadena de mando. Estas demostraciones refuerzan la hip\u00f3tesis de que el control de las armas, de los cuerpos parapoliciales y del partido sigue siendo el principal activo en disputa. Incluso la no ejecuci\u00f3n de la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Este tipo de reconfiguraci\u00f3n suele derivar en escenarios de neutralizaci\u00f3n pol\u00edtica selectiva. Arrestos, exilios y desplazamientos forzados no deben leerse \u00fanicamente como expresiones represivas, sino como mecanismos de ordenamiento interno. Aunque traum\u00e1ticos, estos movimientos tienden a reducir la fragmentaci\u00f3n del poder y a cerrar la etapa autoritaria, creando condiciones para un reacomodo posterior.<\/p>\n<p>Dimensi\u00f3n externa y desplazamiento de influencias<br \/>&nbsp;<br \/>Un segundo conjunto de se\u00f1ales proviene del entorno internacional. La exposici\u00f3n de la presencia cubana en Venezuela, visibilizada por el reconocimiento del gobierno cubano, ha reactivado el debate sobre la intervenci\u00f3n extranjera. Paralelamente, la presi\u00f3n que ejerce Estados Unidos sobre Cuba busca limitar su capacidad de sostener o recuperar su influencia operativa en Caracas.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva estrat\u00e9gica, la reducci\u00f3n progresiva de la presencia cubana y el incremento del involucramiento directo de Estados Unidos y aliados occidentales constituyen se\u00f1ales favorables para la transici\u00f3n. Este desplazamiento responde a c\u00e1lculos geopol\u00edticos, no a consideraciones normativas, pero su impacto concreto es debilitar la capacidad del entorno chavista que no aceptar\u00eda la transici\u00f3n, que hoy es delegada en Delcy Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Presos pol\u00edticos como indicador estructural<br \/>&nbsp;<br \/>El tratamiento de los presos pol\u00edticos funciona como un term\u00f3metro del proceso. El reconocimiento p\u00fablico de su existencia y los anuncios de liberaciones parciales representan un quiebre discursivo significativo. Las declaraciones y posteriores bloqueos asociados a Jorge Rodr\u00edguez confirman que la pol\u00edtica de excarcelaciones est\u00e1 atravesada por disputas internas.<\/p>\n<p>Las exigencias de la administraci\u00f3n de Donald Trump, orientadas a generar garant\u00edas jur\u00eddicas y estabilidad pol\u00edtica, colocan este tema en el centro de la negociaci\u00f3n. Una liberaci\u00f3n plena constituir\u00eda una se\u00f1al estructural de descompresi\u00f3n del conflicto y un m\u00ednimo compromiso con una transici\u00f3n ordenada.<br \/>Liderazgo y ordenamiento opositor<br \/>&nbsp;<br \/>Las transiciones requieren liderazgo reconocible y arquitectura pol\u00edtica clara. En este sentido, el rol de Mar\u00eda Corina Machado y Edmundo Gonz\u00e1lez Urrutia ha sido determinante para articular respaldo internacional y sostener una narrativa coherente de apoyo al hilo constitucional y reconocimiento de la soberan\u00eda popular expresada el 28 de julio de 2024.<\/p>\n<p>M\u00e1s relevante que el liderazgo individual ha sido el ordenamiento estrat\u00e9gico de roles, Mar\u00eda Corina como operadora y Edmundo Gonzalez como el presidente electo. La diferenciaci\u00f3n entre liderazgo pol\u00edtico y jefatura institucional reduce ambig\u00fcedades y fortalece la viabilidad del proceso. En contextos de transici\u00f3n, la claridad estrat\u00e9gica sustituye al carisma como activo central.<br \/>El pacto como condici\u00f3n sist\u00e9mica<br \/>&nbsp;<br \/>Ninguna transici\u00f3n se consolida sin un pacto pol\u00edtico que redefina el contrato social. Este pacto no puede basarse exclusivamente en correlaciones electorales, sino en la representaci\u00f3n efectiva de la diversidad pol\u00edtica y en la reducci\u00f3n de incentivos a la confrontaci\u00f3n violenta. Involucra a los l\u00edderes democr\u00e1ticos como a disidencias del chavismo con capacidad real de incidencia.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de operadores de negociaci\u00f3n y la construcci\u00f3n de una intermediaci\u00f3n pol\u00edtica cre\u00edble ser\u00e1n determinantes para avanzar hacia una segunda etapa. Sin esta arquitectura, la transici\u00f3n permanece incompleta. La convocatoria de operadores pol\u00edticos como Ram\u00f3n Guillermo Aveledo, Gerardo Blyde, Enrique M\u00e1rquez, entre otros; deber\u00e1 convocar un gran pacto nacional que configure cinco puntos vitales: 1. Gobernabilidad, 2. Restituci\u00f3n de las garant\u00edas pol\u00edticas, 3. Reordenamiento institucional, 4. Marco de justicia transicional y 5. Control civil del monopolio de la violencia, es decir subordinaci\u00f3n al poder civil.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n venezolana no ser\u00e1 un evento fundacional ni un quiebre instant\u00e1neo. Ser\u00e1 un proceso prolongado, fr\u00e1gil y disputado, que puede desembocar en una junta de gobierno para la concreci\u00f3n del pacto institucional. La correcta lectura de sus se\u00f1ales no garantiza el \u00e9xito, solo contribuir\u00e1 a la acci\u00f3n temprana que deber\u00e1n los liderazgos nacionales y la comunidad internacional seguir para lograr en Venezuela un retorno a la democracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;Por: Raniero CassoniLas transiciones pol\u00edticas no se definen por declaraciones formales ni por hitos simb\u00f3licos, requiere de un proceso sist\u00e9mico que produzca los cambios de la estructura real del poder. 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