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Especialistas advierten signos de eutrofización en el Embalse de Hatillo

Santo Domingo.- El Embalse de Hatillo muestra señales consistentes con un proceso de eutrofización provocado por el exceso de nutrientes en el agua, principalmente nitrógeno (N) y fósforo (P). Especialistas advierten que este enriquecimiento favorece el crecimiento acelerado de algas y cianobacterias, lo que podría afectar la calidad del agua y el equilibrio ecológico del reservorio.
Entre las fuentes que contribuyen a esta carga de nutrientes se encuentra la acuicultura intensiva de tilapia en jaulas flotantes. En el embalse operan entre 40 y 50 unidades de producción, con densidades que oscilan entre 200 y 600 peces por metro cúbico y biomasas finales de 100 a 300 kg/m³. La producción anual de tilapia en el lugar se estima entre 1,000 y 2,400 toneladas.
Los análisis de balance nutricional indican que por cada tonelada de alimento suministrado a los peces pueden liberarse aproximadamente 40 kilogramos de nitrógeno y 7 kilogramos de fósforo al agua. Estos nutrientes provienen tanto del alimento no consumido como de los desechos metabólicos de los peces, lo que incrementa la disponibilidad de compuestos que estimulan la proliferación de microorganismos.
El exceso de nutrientes favorece la aparición de floraciones de cianobacterias, especialmente del género Microcystis, capaces de formar densas capas verdes en la superficie del agua. Estas bacterias pueden producir microcistinas, toxinas que representan un riesgo para la salud humana, los animales y la calidad del agua.
La manifestación más visible de este fenómeno es la coloración verdosa del embalse, causada por altas concentraciones de fitoplancton y bacterias fotosintéticas.
Composición del alimento y liberación de nutrientes
Los alimentos comerciales utilizados para la tilapia contienen entre 28 % y 35 % de proteína cruda, pudiendo alcanzar hasta 40 % en etapas juveniles. En cuanto al fósforo, su contenido suele variar entre 0.8 % y 1.5 %.
Sin embargo, gran parte de estos nutrientes no es aprovechada completamente por los peces. Aproximadamente solo el 35 % del nitrógeno ingerido se retiene en la biomasa, mientras que el 65 % se libera al ambiente. En el caso del fósforo, la retención es de apenas 28 % a 30 %, por lo que la mayor parte termina en el agua o en los sedimentos.
Impacto en el oxígeno del agua
La proliferación excesiva de algas también puede afectar los niveles de oxígeno disuelto. Cuando la biomasa algal muere y se descompone, se produce un consumo elevado de oxígeno, lo que puede generar condiciones de hipoxia o anoxia.
Estas condiciones reducen la disponibilidad de oxígeno para los organismos acuáticos, lo que podría provocar mortalidad de peces y alteraciones en el equilibrio ecológico del embalse.
Expertos señalan que el monitoreo continuo y la gestión adecuada de la carga de nutrientes son claves para prevenir que el proceso de eutrofización se intensifique y comprometa uno de los principales reservorios de agua del país.