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Politica

El politólogo argentino Daniel Zovatto alerta sobre el riesgo del narco-dinero en la política

Santo Domingo.- El politólogo y jurista argentino Daniel Zovatto abogó por el control de la penetración del dinero del narcotráfico y el crimen organizado en la política.

Afirmó que ese control debe ser más riguroso en los países donde existe el voto preferencial.

«Es necesario regular y controlar mucho mejor el papel del dinero en la política y la infiltración del narcodinero y del crimen organizado en ella, especialmente en aquellos países donde existe el voto preferente. En muchos casos, esto se convierte en pequeñas y medianas empresas electorales que facilitan claramente la entrada del crimen organizado», sostuvo.

Al dictar la conferencia “Calidad Democrática Electoral: Superciclo Latinoamericano 2025-2027”, para inaugurar la Cátedra Magistral de Derecho Electoral Dr. Julio Brea Franco, el Tribunal Superior Electoral abogó por una innovación política institucional, ya que la innovación está presente en todos lados excepto en la política, y “es urgente que repensemos no solo la democracia, sino también nuestros sistemas electorales”.

Es absurdo que queramos seguir regulando y gobernando las sociedades del siglo XXI con instituciones diseñadas en los siglos XVI y XIX, y con los paradigmas del siglo XX. Necesitamos mucha innovación política e institucional.

Manifestó que es necesario mantener y fortalecer la resiliencia electoral para asegurar la legitimidad de origen.

«Esto exige proteger a los organismos electorales, especialmente cuando realizan bien su trabajo, frente a los crecientes ataques y al negacionismo electoral.»

En la conferencia, en sus reflexiones finales, dijo que la historia enseña una lección incómoda: el triunfo de la democracia nunca está garantizado, pero su ocaso tampoco es inevitable; ambos futuros siguen abiertos.

Dijo que la dureza del diagnóstico que presentó durante su conferencia no es una sentencia de fracaso; más bien, es una campana de alerta y también una oportunidad.

El desafío no consiste en negar los déficits, sino en enfrentarlos con una crítica democrática honesta, rigurosa y sin complacencias, y en encontrar soluciones dentro de la democracia, no fuera de ella; en equilibrar, como advertía Gramsci, el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad.