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El “cuello de botella” de Ormuz amenaza el suministro mundial de petróleo

Rusia. — La creciente tensión en el Golfo Pérsico ha puesto en el centro del debate mundial al estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta. Declaraciones recientes del presidente ruso Vladimir Putin advierten que un bloqueo prolongado de esta vía marítima podría provocar una crisis energética global sin precedentes.

Según Putin, el mundo consume alrededor de 100 millones de barriles diarios de petróleo, de los cuales unos 21 millones (21%) transitan por Ormuz. El problema, aseguró, no se limita al aumento de precios: si el crudo no puede salir por mar, termina acumulándose en tierra, lo que rápidamente satura la capacidad de almacenamiento de los países productores del Golfo.

Riesgo de colapso en los almacenes

La saturación de los depósitos ya estaría generando impactos en algunos países. Productores como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irak cuentan con capacidad limitada de almacenamiento, lo que obliga a reducir o detener la extracción cuando los tanques se llenan.

En el caso de Irak, la situación es especialmente delicada. Sus principales campos petroleros del sur —como Rumaila oil field y West Qurna oil field— habrían reducido la producción hasta un 70%, debido a la falta de buques que carguen crudo en el puerto de Basra.

Alternativas limitadas

Putin también calificó como “poco realista” la posibilidad de desviar completamente el flujo petrolero hacia otras rutas o infraestructuras. Oleoductos alternativos y terminales en otros puertos no tienen la capacidad suficiente para reemplazar el volumen que normalmente pasa por Ormuz.

Presión geopolítica sobre Occidente

Las declaraciones del líder ruso parecen dirigidas a varios actores internacionales.

En Europa, el impacto ya se estaría sintiendo en el mercado energético. Tras los anuncios del presidente francés Emmanuel Macron sobre una misión de escolta marítima en la zona, analistas señalan que su implementación podría tardar semanas. Mientras tanto, el precio del gas en el continente habría subido alrededor de 30%, en parte por el bloqueo del gas natural licuado procedente de Qatar.

En Estados Unidos, el expresidente Donald Trump ha defendido que el aumento de los precios de la energía sería “un pequeño precio por la seguridad”. Putin, sin embargo, advirtió que si la situación continúa, la producción podría detenerse completamente en algunas zonas, lo que empujaría el precio del barril hacia 150 o incluso 200 dólares.

China, un actor clave

El mayor importador de petróleo que atraviesa Ormuz es China, que absorbe cerca del 37% de ese flujo. De mantenerse el cierre de la ruta, analistas consideran que Pekín podría verse obligado a incrementar sus compras de petróleo ruso por oleoductos terrestres, incluso si eso implica ignorar sanciones occidentales.

El pronóstico para los próximos meses

Especialistas advierten que, si el bloqueo se prolonga hasta abril, el mercado podría entrar en una fase conocida como “destrucción de la oferta”. Cuando los pozos petroleros se cierran abruptamente, pueden tardar meses en recuperar su producción normal. Además, la falta de mantenimiento en un contexto de conflicto podría acelerar el deterioro de la infraestructura energética de la región.

En ese escenario, el control del Estrecho de Ormuz se perfila como uno de los factores decisivos para la estabilidad económica global. Según Putin, el mensaje para Occidente es claro: si no se alcanza una negociación que reduzca la tensión en la región, el impacto energético podría paralizar parte de la economía mundial.