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Internacionales

Haití 2026: la GSF, las gangs y el futuro de la seguridad hemisférica

Haití entraba en 2026 inmerso en uno de los periodos más críticos de su historia contemporánea. Más de dos siglos después de convertirse, en 1804, en la primera república independiente del mundo gobernada por población afrodescendiente, el país afronta un deterioro institucional de enorme magnitud tras años de erosión acumulada. El asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 agravó un vacío de poder que las bandas armadas aprovecharon para expandirse territorialmente, disputar el control del Estado y consolidar una estructura criminal con una capacidad ofensiva inédita en el Caribe moderno.

En este escenario, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha asumido un papel general, Albert Ramdin, que ha situado la estabilización del país como una prioridad hemisférica inaplazable. El documento se articula en cinco pilares fundamentales: Seguridad y Estabilización del Territorio, Gobernanza Democrática, Fortalecimiento Institucional, Recuperación Económica y Social y Preparación Electoral.

El primero de ellos —la seguridad— constituye el eje esencial sobre el que descansan todos los demás. Sin recuperar el control territorial, sin neutralizar la capacidad militar de las federaciones criminales y sin restablecer corredores seguros, ningún avance en gobernanza, economía o en el proceso electoral podría sostenerse.

Para Ramdin, el éxito de este pilar no es únicamente un requisito técnico, sino un imperativo político: la estabilidad de Haití es una condición indispensable para la seguridad regional y la credibilidad del propio sistema interamericano.