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Cierres de balnearios en Semana Santa se cumplen de forma irregular en el Gran Santo Domingo

Aunque las autoridades dispusieron el cierre de 265 playas, ríos y balnearios en todo el país como medida preventiva durante la Semana Santa, en el Gran Santo Domingo la disposición se aplica de forma desigual, según se pudo constatar en un recorrido por varias zonas intervenidas.
La decisión, orientada a reducir riesgos y evitar tragedias en uno de los períodos de mayor movilización de personas, incluye desde playas urbanas hasta espacios frecuentados en comunidades populares. Entre los puntos clausurados figuran el río La Pared, en Bienvenido de Manoguayabo; las Ruinas de Engombe; y el Cachón de la Rubia, en la ribera del río Ozama, en La Barquita.
Sin embargo, la realidad en el terreno muestra matices. En algunos lugares, la presencia de autoridades ha logrado contener el acceso de bañistas, mientras que en otros la vigilancia resulta intermitente, permitiendo la permanencia de personas en áreas restringidas.
De acuerdo con representantes de los organismos de seguridad, la intención no es desalojar de manera confrontativa, sino mantener acciones preventivas ante condiciones que consideran no aptas para el uso recreativo sin supervisión. Aseguran que, en los casos donde se permite cierta permanencia, esta ocurre bajo estricta vigilancia.
En sectores como Bienvenido, residentes respaldan la medida, especialmente por las condiciones del agua en el río La Pared. Comunitarios señalan que, sin la intervención de la Defensa Civil y la Policía Municipal, el lugar estaría lleno de bañistas.
Algunos moradores advierten que, pese a las restricciones, hay personas que insisten en utilizar el balneario. “Ese río está muy sucio, hay que cerrarlo. Como quiera se meten, no le hacen caso a nada”, expresó un residente, quien afirmó que muchos visitantes provienen de zonas cercanas.
Otros coinciden en la preocupación. “Uno pasa y ve gente bañándose y se pregunta qué buscan ahí. Estoy seguro de que cuando llegan a su casa tienen que bañarse otra vez”, comentó otro ciudadano, evidenciando el nivel de contaminación percibido en el lugar.
Ante este panorama, los organismos de socorro reiteraron el llamado a la población a acatar las disposiciones y actuar con responsabilidad durante el asueto. Insisten en que las medidas no buscan limitar el disfrute, sino preservar vidas en una de las fechas más sensibles del calendario dominicano.